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DRAMATURGIA Y NARRATIVA DE LA MEMORIA
BLOG DE IVAN VERA-PINTO SOTO
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22 de Abril, 2011    General

OBRA TEATRAL "EL DESPERTAR"


EL DESPERTAR

 

Iván Vera-Pinto Soto

 

 

 

 

“¿De dónde ha de salir el grito de amor sino del altar del sacrificio?”

Víctor Hugo

 

 

 

PERSONAJES

 

TERESA: 21 años

URBANO: 65 años

RECABARREN: 36 años

  4 HOMBRES: Sin edad

4 GANGSTERS

4 SOMBRAS: Sin edad

JOSEFA: 30 años

ANCIANO: 70 años

BATACLANA: Sin edad

ANIMADOR: 25 años

3 PORDIOSEROS: Sin edad

ANCIANA: 70 años

HOMBRE SINIESTRO: Sin edad

CUIDADOR: 65 años  [1]

 

 

(Al encenderse  las luces de la escena se observa a Teresa, vestida deportivamente y a Urbano , quien  viste de terno, pero  sin corbata. Ambos caminan al atardecer por un poblado de la pampa salitrera en el norte de Chile)

 

TERESA: ¿En esta pampa desolada viviste abuelo?

 

URBANO: Sí, hace mucho tiempo...Esta pampa - como decía el poeta Sabella - era en ese entonces el pañuelo del diablo.

 

TERESA: ¿Qué significa eso?

 

URBANO: Pañuelo del diablo, porque secaba la frente con el dolor y el sufrimiento de los pampinos.

 

TERESA: Todo se ve tan triste y abandonado. Me da una sensación de frío al ver esas enormes estructuras de lata, maderas y hierros envejecidos por el  tiempo.

 

URBANO: Antes era muy distinto. En este territorio , había una bullente actividad de hombres que trabajaban con tesón de cara al sol.

 

TERESA:(Proyecta su vista hacia un sector) Abuelo ¡Que grande es esa casona de madera que está allí! ¿Qué es?

 

URBANO: ¡Ah! Ese es el teatro del campamento obrero ; lo construyeron a comienzo del siglo XX.

 

TERESA: ¡ Que imponente se ve !  

 

URBANO: Sí, allí se representaban obras de teatro. Esa fue la mejor época del teatro chileno. También pasaban películas del cine mudo.

 

TERESA: ¿Y todas las oficinas tenían teatro?

 

URBANO: No todas. En aquel tiempo , los obreros tenían que caminar muchos kilómetros para llegar a los sitios donde había teatro.

 

TERESA: Me imagino que los trabajadores para caminar tanto tenían sus buenas piernas.

 

URBANO: Sí, las familias completas andaban horas por la pampa ardiente. Los zapatos de ese tiempo no eran los mejores. No había gaseosas y tampoco desodorantes.

 

TERESA: Yo creo que era terrible vivir y trabajar en estas polvorientas salitreras.

 

URBANO: Existía mucho maltrato por parte de los explotadores patrones, porque si tú te declarabas en huelga, te mandaban a matar o , en el mejor de los casos  , al cepo.

 

TERESA: ¿El cepo?

 

URBANO: Sí, era un humillante castigo corporal que consistía en amarrarte  los pies y la cabeza a unos palos. Así tenías que quedarte por muchos días, sin poder moverte.

 

TERESA: ¿Cómo podían aguantar todo eso los trabajadores?

 

URBANO: Era mucha la necesidad de trabajo. Era gente valiente.

 

TERESA: Abuelo, cuéntame ¿cuáles eran las condiciones de trabajo de los pampinos?

 

URBANO: Al obrero se le pagaba con fichas que se desvalorizaban al cambiarse por dinero ; sufría tratos vejatorios ; su vida era un peregrinar errante de oficina en oficina, de campamento en campamento , con su inseparable “maleta ahorcada”.

 

TERESA: ¿Maleta ahorcada?

 

URBANO: (Demostrativo) Sí, pues, era un saco harinero, así de grande, lleno de su ropa y amarrado a la boca.

TERESA: Y su familia ¿cómo vivía?

 

URBANO: Su familia vivía en casuchas de calaminas, sin baños, sin agua, sin electricidad, durmiendo sobre jergones _ unos colchones rellenos de paja que se colocaban sobre el famoso catre “pata de oso”.

 

TERESA: ¿Pata de oso?

 

URBANO: Era una cama hecha de calamina que se sostenía sobre cuatro tarros parafineros… Había que tener “ñeque” para vivir aquí… Te cuento que la silicosis enlutaba de polvo los pulmones de los obreros. También la viruela y otras pestes fueron verdaderos flagelos en estas calicheras.

 

TERESA: Abuelo, te confieso que nunca en el colegio o en la universidad me habían hablado de esto.

 

URBANO: Tienes razón, los jóvenes desconocen bastante de este tema. Nadie habla de los horrores de nuestra historia ; se les sepultan en el olvido.

 

TERESA: Abuelo, siéntate un rato aquí (Se sientan en una plataforma) Ahora relátame ¿qué más le pasó a esta gente que vivió aquí?

 

URBANO: Teresa, aquí se cometieron muchas atrocidades ; masacres que atormentaron a los trabajadores que lucharon por una vida mejor.

 

TERESA: Lo único que he escuchado decir  es que aquí ocurrió la llamada conquista del desierto.

 

URBANO: (Sonríe irónico) ¿Conquista del desierto? …El paso del tiempo suaviza y banaliza. Para algunos , es mejor olvidar las miserias y quedarse solamente con la fiesta… Ven, entremos al teatro para que lo conozcas.

 

TERESA: Abuelo, ya está oscureciendo. Creo que es mejor regresar a la ciudad.

 

URBANO: No, no te puedes ir sin conocer este teatro que tiene tanta historia. Ven, pasemos…

 

TERESA: Tienes razón . Viajar tantos kilómetros desde la capital y no descubrir este edificio histórico sería un pecado.

 

(Ambos personajes se desplazan a otra área)

 

URBANO: Teresa, sígueme… ¿Alguna vez subiste a un escenario?

 

TERESA: No, nunca… Abuelo, aquí hay poca luz.

 

URBANO: Sí, una sola ampolleta ilumina el teatro.

 

TERESA: El ambiente huele a azufre y a pino oregón.

 

URBANO: (Sonríe) Ese es el aroma pampino.

 

TERESA: Siento una energía extraña que viene del suelo, de las paredes y del aire.

 

URBANO: ¡Qué sensibilidad, niña!

 

TERESA: (Se detiene en el centro del escenario y cierra sus ojos) Siento el viento soplar fuerte. Es cada vez más intenso y se acerca aquí./ y se nos aproxima Parece que es un ventarrón…No, es mucho más potente. Es un tornado…

 

URBANO: ¿Qué? ¿Un tornado?

 

TERESA: ¡Sí!

 

URBANO: ¡Ah! Eso es grave. Seguramente es el tornado de negra furia que sepultó a las calicheras.

 

TERESA: Lo siento muy cerca… ¡Ay! Mi cuerpo comienza a sentir frío (Abre los ojos. Se escucha un viento huracanado)  ¡Abuelo, me da mucho miedo!

 

URBANO: Hija, abrázame. No te sueltes de mi cuerpo. Ese tornado es muy violento y peligroso ;  nos puede mandar a la eternidad…

 

(El tornado se siente encima de ellos. Se escucha un violento rugir de calaminas, puertas y ventanas desvencijadas. Todo el espacio se enrarece ante una espesa neblina. Una granizada cae con furia sobre techos. El ambiente es iluminado por un fuerte resplandor , y los dos cuerpos son lanzados por el aire ; caen a tierra. Un breve silencio. Luego Teresa se levanta con dificultad, corre hacia el abuelo que yace en el suelo ; lo remece)

 

TERESA: (Nerviosa) Abuelo, por favor, reacciona… ¿Qué te ocurre? ¡Dios mío! ¿Qué hago? (Coloca su cabeza en el pecho del hombre para escuchar los latidos de su corazón ; luego le toma el pulso) ¡Está vivo! A lo mejor le dio un ataque al corazón por la impresión…

 

(Saca del bolsillo de su pantalón un celular ;intenta llamar, pero no tiene señal. Por el foro aparecen y desaparecen sombras difusas, dando saltos de un lado a otro. A lo lejos , se escuchan voces de niños, mujeres y hombres, mezcladas con la música de un organillo. La joven observa asustada las imágenes fantasmales)

 

¡Abuelo, por favor, reacciona! ¡Tengo mucho miedo!

 

(Se superpone a la música del organillo un silbbido que se oye a los lejos ,  y que hace recordar la canción de Yungay. Teresa se agazapa en el cuerpo de su abuelo y observa de reojo. De pronto, se perfila una difusa silueta de un hombre que sube y baja con agilidad una escarpada loma,  lanzando papeles que vuelan por el aire. El hombre se detiene y mira deslumbrado hacia el horizonte. Ahora se escucha el canto, interpretado por las mismas sombras)

 

“Alegres cantemos

el triunfo social

que al fin los obreros

uniéndose están.

El sol socialista

la vida será

el día que todos

amemos la paz.” [2]

 

 

(Se escucha resonar en el espacio voces fantasmales. Una de las sombras trae la bandera blanca de la Mancomunal, , con el laurel verde en el centro)

 

SOMBRA 1: Don Reca, aquí estamos los peones, playeros, estibadores, cargadores y  lancheros de la Mancomunal de Obreros de Tocopilla.

 

SOMBRA 2: Don Reca, traemos dos mil pesos para comprar una imprenta.

 

SOMBRA 3: Venimos a que usted nos acompañe a comprarla.

 

SOMBRA 4: Vamos hacer un periódico de los trabajadores.

 

RECABARREN: ¡Qué bien, compañero Gregorio Trincado! Sepa usted que mientras la imprenta no estuvo en manos de los obreros, no éramos nadie; vivíamos en la oscuridad, ignorados; no podíamos elaborar nuestro pensamiento.

 

SOMBRA 1: No tenemos quién nos lo escriba , pero confiamos en que usted nos buscará un tipógrafo.

 

SOMBRA 2: Esperamos que usted mismo se vaya a Tocopilla y nos atienda el periódico.

 

RECABARREN: Es un honor ir apoyarlos en esta importante iniciativa. Ahora los futres llorarán de rabia.

 

SOMBRAS 3: ¡Por fin tendremos boca!

 

SOMBRA 4: Nuestra misión será propagar la moral y la unión de la clase obrera.

 

SOMBRA 1: ¡Se llamará El Trabajo!

 

SOMBRA 2: ¡El Proletario!

 

SOMBRA 3: ¡La Vanguardia!

 

SOMBRA 4: ¡La Reforma!

 

SOMBRA 1: ¡El Grito Popular!

 

SOMBRA 2: ¡El Despertar de los Trabajadores!

 

RECABARREN: Compañeros: La prensa es la voz del pueblo. No hay  periódico insignificante. El más pequeño es tan terrible como el más formidable ariete.

 

SOMBRA 3:Y fue por la patria entera/ fundando pueblo, levantando/

los corazones quebrantados”[3]

 

SOMBRA 4: “Sus periódicos recién impresos/ entraron en las galerías del carbón, subieron al cobre, y el pueblo besó las columnas/que por primera vez llevaban/la voz de los atropellados”[4]

 

(Vuelve el canto de todos)

“Alegres cantemos

el triunfo social

que al fin los obreros

uniéndose están.

El sol socialista

la vida será

el día que todos

amemos la paz.”

 

 (El disparo de un flash graba la escena  como una fotografía antigua. En un acto de magia las sombras desaparecen Se enciende la luz mustia del comienzo. La joven vuelve a remecer al abuelo ; éste vuelve en sí.)

 

URBANO: ¡Diablos! ¿Qué pasó? Me duele la cabeza…

 

TERESA: ¡Abuelo! ¡Qué alivio estás vivo!

 

URBANO: Claro que estoy vivo ; soy un roble. Ni un rayo mata a tu abuelo… ¿Qué creías que me había muerto?

 

TERESA: Pensé lo peor…

 

URBANO: Tranquila niña…No sé qué pasó, pero perdí el conocimiento…A lo mejor tropecé con alguna tabla suelta de este viejo escenario. No sé. ¿Y tú sabes qué pasó?

 

TERESA: Tampoco lo sé. Lo único que recuerdo fue un viento fuerte y luego caí al suelo. Después creo haber tenido unas visiones. No sé…Estoy confundida.

 

URBANO: Todas las salas antiguas de teatro tienen una energía misteriosa…

 

TERESA: No me asustes más y salgamos de aquí mejor.

 

URBANO: No te apures chiquilla ;  tienes que conocer más de la historia de estos pueblos…

 

TERESA: Mejor me la cuentas en el hotel…

 

URBANO: Espera, espera…

 

TERESA: No, yo no me quedo ni un minuto más aquí. Voy a buscar la camioneta para irnos de inmediato…

 

(Comienza a bajar del escenario, pero desde el fondo de la sala surge una voz potente de un hombre vestido al estilo gángster del Chicago de los años 20, del siglo pasado)

 

GANGSTER 1: Señorita, lo siento, pero usted no puede salir de aquí.

 

TERESA: ¿Por qué no puedo salir de aquí? ¿Quién es usted?

 

GANGSTER 1: Represento a la autoridad y traigo una orden para detener a todos los sediciosos que están apoyando el diario de Recabarren.

 

TERESA: ¿De qué me habla? Usted está loco. Yo no soy sediciosa. Vengo desde Santiago con mi abuelo a visitar esta oficina. No conozco al señor Recabarren, ni apoyo nada de él.

 

GANGSTER 1: (Se acerca a la mujer y la observa de pies a cabeza y hace un comentario para sí mismo) ¡ Que extraña manera de vestir de esta mujer ! (Se dirige a la joven) ¿Dice que viene con su abuelo?

 

TERESA: Sí, me trajo para que conociera el lugar donde trabajó hace muchos años atrás.

 

GANGSTER 1: ¿Así? ¿Y dígame dónde está su abuelo?

 

TERESA: Ahí está.

 

GANGSTER 1: ¿Dónde?

 

TERESA: ¡Ahí! (Mira al lugar donde estaba el abuelo, pero no hay nadie) Abuelo ¿dónde te metiste? (Le busca desesperadamente) ¡Abuelo, no me dejes sola!... ¿Dónde estás?

 

GANGSTER 1: ¡Usted miente! ¡Queda arrestada por apoyar las ideas subversivas de Recabarren!

 

TERESA: ¡No, esto es suficiente! ¡Ya basta, usted está loco! ¡Me voy de aquí!

 

(Por la puerta principal de la sala entran otros gángsteres. La chica intenta escapar por el pasillo, pero rápidamente la reducen los siniestros personajes. Ella trata de zafarse de sus captores. Los hombres proyectan fuertes sus voces hacia el escenario) 

 

GANGSTER 1: Recabarren, salga de una vez. Traemos una orden de detención del juez de Tocopilla, Joaquín Elizalde, por ser responsable de propagar ideas anarquistas.

 

GANGSTER 2: Además, en su periódico se incita al pueblo a la rebelión contra las autoridades constituidas ; se amenaza a los gobernantes y a los industriales con la destrucción de sus propiedades y con la muerte.

 

GANGSTER 3: Se cuestiona la Ley de Reclutas y Reemplazos, aconsejando a los ciudadanos a que no cumplan con ella; se deprime al ejército y se aconseja a los soldados la deserción.

 

GANGSTER 4: En la misma orden se señala que, como medida precautoria, se proceda al embargo de la imprenta “El Trabajo”.

 

(Se enciende un cenital y aparece en lo alto de una tarima la figura de Recabarren, sereno, serio y seguro)

 

RECABARREN: ¿Es delito,  ayudar al obrero a zafarse de las trabas que le impiden utilizar libremente sus facultades? ¿Es delito no dejarse robar el trabajo, reclamar buen trato ; negarse a ser víctima de muerte prematura, desobedecer órdenes tiránicas ; no prestarse a servir de carnada guerrera e instruir a los demás trabajadores en sus derechos?

 

GANGSTER 1: ¡Chucha! ¿Por qué cresta me hace esas preguntas a mí?  Si quiere se las puede hacer al mismo señor juez… ¡No me huevee más!  ¡No me siga revolviendo  / emborrachando la perdiz!

 

(Sube al escenario y saca de su vestimenta unas esposas que coloca en las manos de Recabarren)

 

¡Ya vamos caminando! Tampoco me alborote a la gente que está ahí parada en la puerta  ; harto trabajo nos costó entrar a su imprenta.

 

(El hombre a empujones hace bajar a Recabarren de la tarima)

 

RECABARREN: (Alza la voz) Sepan ustedes que el pueblo reaccionará en contra del despojo que está sufriendo su periódico. No respondo por ello. Las mancomunales obreras tienen el derecho a defender su medio de información y el fruto de su trabajo.

 

GANGSTER 2: ¡Déjese de hablar huevadas! Para mí las mancomunales y sus periódicos  son hongos sociales. No sirven para nada.

 

GANGSTER 3: Ya cortemos con esta conversación, porque este cabrón es capaz de convencer hasta una piedra (Le coloca a Recabarren en la cabeza una capucha negra que no le permite ver)

 

GANGSTER 4: Vamos saliendo rápido que te está esperando una cómoda camita en prisión (Ríe burlonamente)

 

(Teresa sigue luchando con los hombres)

 

GANGSTER 2:(Se dirige al gangster 1) Jefe ¿qué hago con esta cabra loca? ¿La llevamos también detenida?

 

GANGSTER 1: No, déjala que se vaya, no más. No quiero locas en el cuartel. Ya hicimos nuestro trabajo. Ya tenemos al pez gordo.

 

(Sueltan a Teresa y ésta se abalanza sobre el Gangster 1)

 

TERESA: Usted tiene que decirme ¿qué hizo con mi abuelo? No me voy de aquí si no lo hace aparecer, al tiro.

 

GANGSTER 1: Esta sí que está “cagada del mate”. Cree que soy mago y le hice desaparecer a su abuelo (Ríe) ¡Cóoorrete cabrita! ¡Déjate de hueviar!

 

TERESA: (Le suplica a Recabarren) A lo mejor usted que es líder sabe lo que le pasó a mi abuelo…

 

(Recabarren, que no la puede ver, hace un breve silencio; luego le habla con suavidad)

 

RECABARREN: Tú me inspirarás y harás que mis pensamientos sean cada vez más hermosos, y a medida que esto se produzca , tú irás bebiendo de mis labios el amor que yo beba en tu alma…

 

GANGSTER 2: (Empuja por la espalda a Recabarren) ¡Miren al rotito ; se lo llevan detenido y todavía se tira a “lacho”! ¡Vamos mierda!

 

TERESA: ¿Qué dice? ¡Aquí están todos locos! (Grita) Oiga, señor, yo no soy su amor… Soy simplemente una turista perdida en este lugar lleno de locos y fantasmas.

 

RECABARREN: (Grita desde la puerta de la sala) ¡Teresa, eres mi único amor y eterna compañera!

 

(Se van todos, entre empujones y gritos como: ¡Fuera los pacos! ¡Viva la Mancomunal! ¡Abajo los enemigos del pueblo!)

 

TERESA: ¿Y este señor cómo sabe mi nombre? Yo no le conozco. Nunca lo he visto en mi vida. Esto es una terrible pesadilla…

 

(Vuelve a subir al escenario y busca afanosamente a su abuelo)

 

¡Abuelo! ¿Dónde te metiste? ¡Por favor, abuelo, sal ahora mismo del lugar  en que te encuentres! (Silencio. Baja del escenario y se dirige a la puerta principal de la sala) Tengo que pedir ayuda a alguien... (Llega a la puerta y trata de abrirla, pero no puede) ¡Oh! ¡No! Estoy encerrada. Esos desgraciados echaron llave a la puerta. ¿Cómo salgo ahora de aquí?…Debe haber otra salida, a lo mejor por detrás del escenario. Voy a ver… (Vuelve a subir al escenario. De improviso se corta la luz de la única ampolleta encendida) ¡Mierda, se cortó la luz! ¡Dios mío! ¿Qué hago ahora? … Con mi celular me alumbraré…

 

(Saca de su pantalón el celular y con su luz camina sigilosamente. En el foro divisa la luz de una lámpara de kerosén. Se asusta. No sabe qué hacer. Queda petrificada en su sitio. La luz se acerca a ella)

 

JOSEFA: ¿Quién va por ahí?

 

TERESA: (En un hilo de voz) Yo.

 

JOSEFA: ¿Quién es yo?

 

TERESA: Yo, Teresa.

 

JOSEFA: ¿Teresa?

 

TERESA: Sí.

 

JOSEFA: ¿La compañera Teresa?

 

TERESA: No soy compañera.

 

JOSEFA: (Muy cerca observa detenidamente a la joven) ¿Cómo que no? Sí, eres Teresa, la compañera de Don Reca.

 

TERESA: (Pasmada) ¿Y quién es don Reca? …Mi novio no se llama así.

 

JOSEFA: (Lanza una carcajada y le da una palmada en el brazo a la joven) Compañerita, usted es buena para la broma. La entiendo. Usted debe sentirse tan segura de don Luis Emilio Recabarren que es capaz de decir: (Imita la voz de Teresa) ¿Quién es don Reca? (Vuelve a reír a carcajadas. Después mira un rato con curiosidad a la joven. Se saca un chal grande que lleva en sus hombros y se lo entrega a Teresa)  Tome, compañerita, abríguese con este chal grande, porque la veo media piluchita  ¿Qué le pasó Teresita ; anda clandestina? ¡Chita! La ropita media rara que me sacó (Vuelve a reír. Saca de sus polleras un pan grande) Teresita, tome un pedazo de este pancito calentito ; lo tengo guardado hace un montón de horas en mis polleras. Huele rico (Ríe)

 

TERESA: (Para sí) Al parecer me encontré con otra loca… (Apresurada) Gracias señora por sus atenciones, pero mire estoy en apuros…

 

JOSEFA: (Come pan tranquila) No se preocupe compañera. Usted sabe que puede contar conmigo en lo que quiera ¿Cuál es mi misión?

 

TERESA: No hay ninguna misión. Lo que quiero es salir rápido de aquí…

 

JOSEFA: ¡Ah! Eso es fácil…

 

TERESA: ¡Qué bueno!

 

JOSEFA: A propósito ,  no le he preguntado ¿cómo se quedó encerrada en este teatro?

 

TERESA: Es una historia larga de contar.

 

JOSEFA: No se preocupe. Entiendo que a veces hay que desaparecer del mapa, especialmente cuando las cosas se ponen negras.

 

TERESA: Y bien negras están ahora para mí.

 

JOSEFA: Bueno, tiene suerte que estoy a cargo de la sala y tengo las llaves… ¡Ah! Compañera, yo también quiero pedirle un favor…

 

TERESA: ¿Cuál?

 

JOSEFA: Quiero que le diga a don Reca que acepte ser el padrino de matrimonio de la compañera Josefa. En una semana más me caso con el Eustaquio y para nosotros sería un honor que Don Reca fuera nuestro padrino.

 

TERESA: (Para sí misma) ¿Cómo voy hablar con ese señor Recabarren, si lo acaban de llevar preso?

JOSEFA: ¿Qué me dice compañerita?

 

TERESA: (Le sigue la corriente) Está bien hablaré con él ; no se preocupe…

 

JOSEFA: Eustaquio se va poner recontento cuando lo sepa.

 

TERESA: Me imagino (Nerviosa) Ahora, por favor, ayúdeme a salir de aquí.

 

JOSEFA: Sí, compañerita. No se ponga nerviosa. Déjeme buscar las llaves ; las tengo perdidas por entremedio de estas polleras (Busca las llaves en su vestimenta) ¡Pucha, no las encuentro! A lo mejor las dejé en mi escondite. Espéreme un ratito ; voy y vuelvo…

 

(Josefa sale de escena. Aparece por el pasillo del teatro un grupo de músicos con tambores y bombos. Cada texto irá acompañado de un ritmo de percusión , parecido a la música de un baile religioso del pueblo de La Tirana, de Tarapacá)

 

MUSICO 1: Don Reca será Presidente, aunque la burguesía lo encierre y en la campaña lo deje ausente.

 

MUSICO 2: Preso escribe desde Tocopilla y nunca se pone de rodilla.

 

MUSICO 3: Defiende a la clase obrera, para que la miseria y esclavitud de una vez muera.

 

MUSICO 4: Grita a los cuatro vientos el carbón, el cobre, las salitreras, los bosques, deben ser nuestros.

 

(Se va la comparsa de músicos por el mismo lugar que ingresaron)

 

TERESA: (Grita) ¡Oiga, no se vayan, por favor! ¡Saquéenme de aquí!

 

(Corre hacia el pasillo . Justo en ese instante se abre la puerta principal del teatro y entra Recabarren acompañado de tres hombres. Se encienden todas las luces. Teresa queda sorprendida)

 

TERESA: ¡Por fin, alguien viene a rescatarme!

 

RECABARREN: (Viene hablando por el pasillo)  Recuerden que el teatro es un medio para que los trabajadores destruyan la ignorancia y se liberen de sus cadenas… (Se da cuenta que está Teresa en el escenario y se queda absorto mirándola) ¡Amorcito mío! ¡No puede ser! Me ganaste en llegar al ensayo. (Antes que la joven reaccione, Recabarren le da un beso en la boca. Teresa queda sorprendida ; no alcanza a reaccionar) Amor, te quiero dar una buena noticia. Mira lo que tengo aquí (Saca de sus vestimentas unos papeles) Acabo de terminar mi nueva obra ; se llama “Desdicha Obrera” y retrata la desgracia de unas mujeres trabajadoras.  Vamos a representarla todos los sábados en nuestro Círculo Cultural y Artístico: Arte y Revolución. Por supuesto, la va dirigir el compañero Genaro Latorre ¿Qué me dices?

 

TERESA: (Turbada por la situación) Bueno, yo lo único que quiero decir es…

 

RECABARREN: No digas nada. Quieres actuar ¿no? Por supuesto, lo harás. Eres mi actriz favorita y actuarás con los compañeros presentes: Elías Lafertte, Luis Cruz y Galvarino Gil (Le vuelve a dar un beso en la boca. Todos aplauden)

 

TERESA: (Sin salir de la sorpresa) Espere un momento.  Lo que quiero decir es que…

 

RECABARREN: (La toma por la cintura y le da un beso en la mejilla. Teresa no sabe cómo reaccionar  y sonríe turbada) Compañeros, debo confesarles que  hace un tiempo vagaba por el mundo, errante, sin encontrar una mano amiga que me acompañara en la soledad de la vida. Y en ese momento conocí a Teresa, la compañera que hoy comparte conmigo los pensamientos y los sentimientos... No es que sintiera miedo de ir solo. Es que pensé que dos almas fundidas/ entrelazadas producirán doble cantidad de enseñanzas y dobles serán los efectos de su acción. Lo confieso: amo a mi Teresita.

 

(Desde su chaqueta saca una billetera donde guarda una foto y se la muestra a todos)

 

Miren, compañeros, siempre llevo conmigo la foto que nos tomamos con Teresa en el muelle de pasajeros de Iquique.

 

(Le da la foto a Teresa. Los hombres celebran las expresiones de Recabarren)

 

TERESA: (Sorprendida y para sí) ¡Es increíble! Esta mujer es igual que yo…

 

HOMBRE 1: Esto hay que celebrarlo. Voy a buscar al camarín un vinito que nos quedó del ensayo de anoche (Sale de escena)

 

HOMBRE 2: Compañeros, tenemos que estar contentos con la nueva creación de Don Reca.

 

HOMBRE 1: (Entra a escena con una botella de vino y copas) Claro que sí. Vamos a llenar las copas. Y vamos hacer un brindis por la obra “Desdicha Obrera”.

 

RECABARREN: Espere compañerito. También vamos a celebrar porque Teresa ha organizado en Iquique el Centro de Mujeres Libres Pensadoras, un espacio para que las compañeras defiendan sus derechos. (Teresa le mira admirada)

 

HOMBRE 2: ¡Qué bueno! Así las compañeras podrán desarrollar su cultura y educación. No queremos que nuestras mujeres proletarias sean ignorantes como las de la clase alta, quienes sólo se dedican a leer novelas rosa, de santos y misales.

 

RECABARREN: La mujer no es inferior al hombre ; solamente es diferente .Si la mujer no tuviese en su sangre los genes del talento ¿de dónde los obtendría el hombre?... Dicen que la mujer es causa de todos los errores fatales de la humanidad hasta de inventar el llamado voto de castidad, mediante  el cual se va contra las leyes soberanas de la naturaleza. Ha surgido en la historia una nueva era para la mujer.

 

HOMBRE 3: Así se habla compañero. La mujer y el hombre deben sindicalizarse para luchar unidos por sus reivindicaciones.

 

RECABARREN: Por eso, como primera actividad de este centro, vamos a invitar a Belén de Sárraga para que venga a dar un ciclo de charlas al norte del país ,  y de paso le pegue duro a los frailes.

 

HOMBRE 1: ¡Mueran los curas cagaleche!

 

RECABARREN: No es una exageración afirmar que hoy la clase más pobre de Chile vive más dominada que antes por la Iglesia. Con sobrada razón podríamos preguntarnos… ¿Por qué no ha progresado esta clase social que ha vivido siempre al amparo moral del catolicismo? En el semanario “El Bonete” hago un análisis amplio de esta situación.

 

HOMBRE 2: Tiene razón compañero . Los gañanes, jornaleros, peones, carretoneros y tantos otros hoy viven igual que en el año 1810. No han logrado ni un sólo progreso social.

 

HOMBRE 1: En eso estamos todos de acuerdo: los pobres siguen siendo más pobre aunque hayan pasado cien años de nuestra independencia.

 

RECABARREN: La fecha gloriosa de la emancipación del pueblo no ha llegado aún. Las clases populares viven todavía esclavas, encadenadas al orden económico.

 

HOMBRE 2: Tiene razón don Reca, pero ahora celebremos por las buenas noticias. (Alza su copa) Brindemos por “Desdicha Obrera” y el Centro de Mujeres Libres Pensadoras… ¡Salud! (Todos hacen coro)

 

RECABARREN: (Canta con la música de la ópera Nabucodonosor. Los hombres hacen coro)

 

“Despertad, Oh falange de esclavos!

De los sucios talleres y minas,

Los del campo, los de las marinas,

Tregua, tregua al eterno sudor.”

 

HOMBRE 1: Compañeros, ¿otra copita?

 

RECABARREN: No compañero. Suficiente. Recuerde que el licor es la puerta de la cárcel, del prostíbulo , y  la antesala del patíbulo. Ahora vamos a ensayar la última escena de la obra “Flores Rojas” de Nicolás Aguirre Bretón, que estrenamos este sábado. Todos saben su ubicación ¡Vamos a escena! ¡Actitud!  ¡Acción!

 

(La actitud de los personajes – dada por el mismo autor de la pieza escénica - será la siguiente: Juan y Teresita unidos en medio de la escena. A la puerta de la capilla el padre Cruz y Don Miguel, en actitud de lanzarse sobre Juan, pero detenidos / contenidos por algunos invitados. Teresa se ha dejado guiar por los otros actores  ; se nota que no tiene idea de la pieza escénica)

 

DON MIGUEL: ¡Sal de mi casa!

 

JUAN: Sí, salgo, pero con ella ; con mi flor roja que yo misma cultivé. ¡Miradla! ¡ qué hermosa.!

 

PADRE CRUZ: Yo he predicado siempre la mansedumbre.

 

JUAN: Continuad con vuestras doctrinas ; predicad la ignorancia y nosotros predicaremos juntos la igualdad para todos; vosotros enriqueceros con el sudor ajeno ; nosotros hemos  de emancipar a la humanidad. Yo soy fuerte ; ya no soy solo. Con ella , siempre con ella ¡Venid a  quitármela! [5]

 

RECABARREN: (Aplaude satisfecho) ¡Muy bien, muchachos!...Estamos listos para el estreno. Teresita, ¿Qué le pasa? ¿Por qué está tan callada? Eso es muy raro en usted , compañera.

 

TERESA: Disculpe, pero creo que aquí hay una tremenda equivocación...Yo no soy Teresa.

 

(Recabarren observa extrañado a la joven ; los demás sonríen)

 

RECABARREN: (Preocupado) ¿Cómo que no eres Teresa?

 

TERESA: Es decir soy Teresa, pero no la Teresa que hablan… ¿Cómo les explico?…La verdad que no me siento bien. Creo que estoy viendo visiones… Debo salir de aquí…

 

HOMBRE 1: Compañera, debe estar nerviosa por la inauguración de su Centro…

 

TERESA: Nada de eso. La verdad no sé si estoy soñando o es realidad todo lo que está pasando. Me preocupa la situación de mi abuelo…

 

RECABARREN: (Más extrañado) ¿Qué tiene que ver su abuelo con todos nuestros proyectos?

 

TERESA: (Cree divisar a su abuelo en la sala) ¡Ahí está!

 

RECABARREN: ¿Quién?

 

TERESA: Mi abuelo (Baja corriendo hacia la platea) ¡Abuelo, abuelo!

 

(Al descender Teresa del tablado, Recabarren queda desconcertado y la observa. Les hace una seña a los hombres para que lo dejen solo con la mujer. Los hombres salen de escena. Teresa se acerca a un anciano que está sentado en la platea)

 

¡Abuelo, soy yo, tu nieta!… ¡Mírame, me reconoces!…

 

ANCIANO: (Se levanta de su asiento y habla extraviado al espacio)

 

                        “Habría que llorar. Llorar a gritos.

                         Habría que ahogarse con las lágrimas

                         Correr sin rumbo, inesperadamente.

                         Arrancarse la piel y las pestañas.

                         Entre estos muros  rotos

                         soñó mi alegre infancia.

                         Caminaron mis cálidos amigos.

                         No me olvido jamás de donde estaban…[6]

 

(El viejo camina desorientado por el pasillo y se pierde en la oscuridad del escenario , repitiendo su discurso para sí mismo. Teresa queda pegada al piso, más desconcertada)

 

TERESA: No, no es mi abuelo ; me equivoqué… ¿Qué está pasando?

 

RECABARREN: Teresa, por favor ¿qué te ocurre? ¿por qué estás extraña? (Se acerca a ella) Por favor, mírame a los ojos. Mírame y dime si me amas…

 

(Teresa, en un principio, evita mirarlo. Luego lo proyecta y se deja llevar por una fuerte emoción que surge espontáneamente en lo profundo de su ser. Queda en la actitud de una persona hipnotizada. El diálogo amoroso siguiente es una proyección del pensamiento de una Teresa madura y enamorada)

 

TERESA: Sí, te amo, Luis Emilio.

 

RECABARREN: Y yo a ti amor.

 

TERESA: Dime amor, ¿se habrán grabado en ti las impresiones de todas nuestras horas felices, como ha ocurrido en mi ser?

 

RECABARREN: Mi Teresita, todos los bellos momentos que hemos vivido los tengo atesorados aquí en mi corazón.

 

TERESA: ¿Qué horas te han sido más gratas?... ¿Aquella tarde cuando te llevé conmigo a mi habitación, para castigar, con mis caricias tu audacia de galán?

 

RECABARREN: Las mejores horas de nuestro amor han sido aquellas cuando nuestras manos conversaron su lenguaje amoroso en esas tibias escenas, llenas de silencio, todavía imborrables, poniendo el brillo juvenil de tus ojos sobre los míos.

 

TERESA: ¡Dime, dime la verdad! ¿En que momento has sentido más placer conmigo? ¿Aquella mañana que me sorprendiste dormida y sellaste mis labios con los tuyos?

 

RECABARREN: He sentido  placer en todos los momentos cuando me acaricias, como cuando me miras y cuando me hablas.

 

TERESA: Yo quisiera oírte siempre. Hay en ti y en tus palabras un seductor narcótico  que mientras más se degusta, más se apetece y la embriaguez nos lleva al ensueño.

 

RECABARREN: Imborrable es para mí aquella aurora inolvidable de amor que me hiciste gozar ¿Cómo olvidarla? ¡Jamás! Ese instante cuando me enloquecí besándote hasta caer extenuado en nuestro ardiente lecho.

 

TERESA: ¿Así se amarán todos los amantes? ¿Habrá muchas parejas enamoradas de verdad en el mundo?

 

RECABARREN: Desgraciadamente, el amor verdadero, consciente  todavía, tiene en el mundo muy pocos partidarios que lo practiquen.

 

TERESA: Tienes razón, porque habitualmente las relaciones amorosas son producto del apetito sexual, con apariencias espirituales que luego de ser satisfechas decaen hasta perder su sentido.

 

RECABARREN: La misión nuestra es señalar los verdaderos horizontes del amor, para que el mundo viva, ·¿entiendes ? ; para que el mundo viva, no para que sufra ; porque sólo cuando hay amor hay vida.

 

TERESA: Eso me lo has dicho muchas veces.

.

RECABARREN: Teresa, hemos unido nuestras vidas para que juntos, amándonos con la más avanzada capacidad revolucionaria, vayamos por el mundo dando ejemplos y sembrando simiente de amor.

 

TERESA: He de amar en ti un ideal de una nueva vida. Siento que van apareciendo a mi vista nuevos horizontes que , al descubrirlos , me provocan muchas emociones.

 

RECABARREN: Nuestro amor debe producir amor hasta que cubra el cielo protector de toda la humanidad.

 

TERESA: Hacer que los frutos del amor se traduzcan en amor por todo y para todo lo que conduzca a embellecer la vida de los hombres y mujeres, con la misma pasión que se cultiva un jardín.

 

RECABARREN: Hacer de nuestra vida un idilio permanente ; trabajar con ardor para ver en todos los hogares otros idilios iguales o parecidos; ver crecer nuestros hijos y todos los hijos de las demás parejas del mundo entero, sin que nunca, ni siquiera en la historia , pudieran encontrar las huellas del dolor y del odio; sentirlos siempre alegres gozando de una paz que nadie les turbará, rodeados del cariño universal.

 

 

(Se besan y en ese instante la escena vuelve atrás. La actitud de Teresa es la misma que antes de la proyección de pensamientos)

 

RECABARREN: Teresa, por favor ¿qué te ocurre? ¿Por qué estás extraña?...

Amor, ven, quiero mostrarte algo (Baja del escenario y toma de la mano a Teresa. La joven se deja llevar al espacio escénico. Recabarren saca de su chaqueta un diario y se lo entrega a la joven) Amor, este es el último número de “El Despertar de los Trabajadores”

 

(Ingresa a escena Jacinta)

 

JACINTA: Disculpe don Reca, quiero conversar unas palabritas con usted… ¿Cómo está compañera Teresa?

 

TERESA: ¡Ah! Es usted… No estoy bien.

 

JACINTA: ¿Dónde se metió? Cuando regresé luego de buscar las llaves, usted ya no estaba…

 

TERESA: Disculpe, no estoy segura si usted o yo fue quién desapareció… En fin, que bueno que la vuelva a ver ¿Encontró las llaves?

 

JACINTA: Sí, las encontré hace un rato. Pero, fíjese que ahora no sé dónde la dejé. Se me volvieron a perder.  Siempre ando con mi cabeza media volada…

 

TERESA: ¡No, por favor!

 

RECABARREN: ¿De qué llaves hablan?

 

JACINTA: (Mira a Teresa) Bueno, creo que la compañera Teresa, después se lo puede contar ¿no?

 

TERESA: Sí, claro…

 

JACINTA: Don Reca, le dije a la compañera Teresa que me quiero casar con Eustaquio , y le pido que nos haga el honor de ser nuestro padrino ¿Qué le parece?

 

RECABARREN: Me parece muy bien. Pero antes debo conversar con Eustaquio. Antes que todo debo “atrincar” a ese huaso para que corra derecho esta carrera. Sé que es un buen hombre, pero debe prometerme que se va a portar bien con usted compañera y que la va hacer feliz para toda la vida. No quiero que se vaya a enchuecar más adelante. Jacinta, usted es un diamante en este desierto y la cuido.

 

JACINTA: Gracias Don Reca. Hable no más con él todo lo que quiera. Estamos enamorados hasta las patas y sé que él me hará dichosa como mujer y madre de nuestros futuros hijos.

 

RECABARREN: (abraza fraternalmente a Jacinta) ¡Felicidades hija en el nuevo camino que emprendes!... Bueno, ahora aprovecha de llevarte el último número de “El Despertar de los Trabajadores” ; incluí un artículo  en que desenmascaro al gobierno de Arturo Alessandri.

 

JACINTA: Disculpe , Don Reca, pero por qué le da duro a don Arturo Alessandri  ; él es un buen hombre con los obreros ; también ataca a los poderosos del país.

 

RECABARREN: Cuidado compañerita con lo que dice. ¿Quiere saber “la verdad de la milanesa”?

 

(Se escucha una fanfarria musical y un reflector tipo seguidor ilumina a  Recabarren , quien adopta la postura de un cantante en un musical. Por otro lado, aparece un hombre caracterizado de bataclana. Viste provocativamente y tiene una banda presidencial que le cruza el cuerpo. Ambos cantan)

 

AMBOS:

Estoy sentado allá en un rincón

La música suena aquí

La vida, el son, cabaret, primor

¡Vamos a cabaret!

BATACLANA:

No tengas miedo, no pidas perdón

es tiempo de disfrutar

Life is a cabaret old chum La vida, el son, cabaret, primor
Come to the cabaret. ¡Vamos al cabaret!

 

RECABARREN:   Put down that knittin', the book and the broom Come taste the wine, come hear that band

Ven aprender, ven a cambiar

Tenemos que a la sociedad volar

No, no permitas que gane la ignorancia

Con tu furia transforma esa instancia

La vida, el son, cabaret, primor
Come to the cabaret. ¡No vayas al cabaret!

BATACLANA:

Mi amigo más querido era el pobre

Aunque veces le negué un cobre

Mi carisma reinaba entre la masa

A veces tuve que robarle hasta la grasa.

Sé que no soy muy perfecto

Reconozco que tengo más de algún defecto

Por eso los militares

A veces me amaron y  otras me odiaron

Entonces  los calzones se me soltaron

Soy masón y de exceso de poder me han acusado

Tuve años dorados y otros que cayeron al excusado.

 

RECABARREN:

León de papel estás sentado en un rincón

San Gregorio pena por ti

La vida, el son, cabaret, primor

¡No vayas al cabaret!

 

BATACLANA:

Sé que soy un populista

Un caudillista que le encanta el poder

La vida, el son, cabaret, primor

¡Vamos al cabaret!

 

(El siguiente texto la bataclana lo expresa de manera persuasiva y lastimera)

 

¿Cómo es posible , mis queridos obreros de Tarapacá , que declaren una huelga?, ¿Cómo es posible que ustedes me quieran llevar al holocausto, a la hoguera de las pasiones y de los odios de mis adversarios? Amigos, compañeros, no tenéis el derecho de entregar a vuestro Presidente a la ola envenenada de nuestros comunes adversarios, no por favor, ¡nooo!…

 

(Sigue el canto)

 

RECABARREN:

Cuidado con las falsas madrinas

Son lobos vestidos de gallinas

La vida, el son, cabaret, primor

And I love a cabaret! ¡No vayas al cabaret! [7]

With whom I shared four sordid rooms in ChelseaShe wasn't what you'd call a blushing flowerSo come to the cabaret.Life is a cabaret old chum

(Se corta la luz del seguidor y vuelven los personajes de la escena anterior)

 

JACINTA: Don Reca, me dejó más clara que el agua.

 

TERESA: (Para ella) Y a mí también (Lee el diario con mucho interés).

 

RECABARREN: ¡Qué bien, compañera! Recuerde que este león de papel ataca por la espalda. Usa un lenguaje populachero para ganarse a los obreros, pero, por otro lado, gobierna con mano de hierro, porque desde que asumió el poder ha asesinado a los trabajadores.

 

JACINTA: Tiene toda la razón Don Reca, el león ahora que está en el poder reprime a la misma gente que lo apoyó en su candidatura.

 

RECABARREN: Escuche , compañera . El 3 de febrero de 1921 se perpetró la masacre en la Oficina Salitrera San Gregorio. Fueron asesinados 500 trabajadores. En abril, la policía disparó contra los mineros del carbón de Curanilahue, cayendo varios de ellos muertos por las balas. En julio, los huelguistas de la Compañía de Tabaco y de la Fundición Nacional son baleados; el saldo es un muerto y 60 heridos. En noviembre, ocurrió la masacre del Zanjón de la Aguada… Bueno, de todo de eso hablo en esta última edición del “Despertar de los Trabajadores”… Compañera, ¿le puedo pedir un apoyo?

 

JACINTA: Lo que usted me pida don Reca.

 

RECABARREN: Por favor, ¿puedes llevar un paquete de diarios para el Sindicato de Panificadores?

 

JACINTA: Por supuesto, Don Reca.

 

RECABARREN: Y dile a los compañeros que se pongan al día en sus cuotas para que “El Despertar de los Trabajadores” logre salir todos los días…

 

(Se escucha fuerte en el ambiente una música de charlestón y aparece bailando un personaje vestido de manera extravagante. Luce una prominente joroba. Además, lleva colgado en sus vestimentas muchas banderitas nacionales.)

 

RECABARREN: ¡Miren compañeras, ya empezó el circo del Centenario! Esto es un chiste ; los pobres no tienen nada que celebrar cuando siempre han sido usados como carne de cañón ¡Salgamos de aquí! (Toma de la mano a las dos mujeres y salen de escena)

 

ANIMADOR: (Con voz de animador de show) Conciudadanos: Hoy, 18 de septiembre de 1910, Chile celebra el centenario de su independencia nacional. Y nuestro gobierno ha dispuesto engalanar todas las ciudades del país y realizar una gran fiesta en la que demostraremos al mundo que somos un país civilizado, como las grandes naciones europeas. El Congreso Nacional abrirá sus puertas para recibir a los ilustres mandatarios de los países amigos; también habrá muchos desfiles militares, discursos, Te Deum y, finalmente, se inaugurará la primera piedra levantada al monumento de la Independencia.

 

(Saca del bolsillo de la chaqueta una piedra pintada con los colores tricolores del emblema nacional y la muestra sonriente a la platea. Luego grita con entusiasmo)

 

¡Viva Chile! ¡Viva el centenario! ¡Viva los libertadores! (Se saca una bandera de su vestuario y la agita al aire) ¡La brava flamea al tope! ¡Viva Chile!

 

(Por un costado de la escena surge un cortejo de tres harapientos, llenos de tarros oxidados en su cuerpo. Los hombres comienzan a golpear sus tarros y hacen un fuerte ruido que acalla la voz del animador. Este , nervioso , se retira a otro lugar ; no sabe qué hacer ante la bochornosa situación)

 

PORDIOSERO 1: Me hablan de patria, y martirizan a sus ciudadanos.

 

PORDIOSERO 2: La historia no nos dice nada y los historiadores sólo buscan los héroes, los personajes entre la gente  de bien.

 

PORDIOSERO 3: Siempre viví en la miseria ; no gané nada con la independencia.

 

PORDIOSERO 1: No encuentro nada en mi vida que me convenza que he tenido patria y que he tenido libertad.

 

PORDIOSERO 2: La patria es el hogar satisfecho y la libertad sólo existe cuando existe hogar.

 

PORDIOSERO 3: Los pobres del campo y la ciudad ¡No tienen hogar!

 

PORDIOSERO 1: ¿Dónde está mi patria y dónde mi libertad?

 

(El animador se coloca a cantar una tonada antigua, tratando de apagar las voces de los pordioseros. Un resplandor de un flash congela la imagen, como una fotografía antigua. Cambio de luz. Se ilumina la escena. Entra Recabarren conversando con Teresa)

 

RECABARREN: Teresa, en todas las oficinas salitreras está que “las papas queman”. Tenemos que asistir a varias reuniones con los obreros de Cantón de Aguas Blancas,  de la Oficina Valparaíso y con San Gregorio ¡Ven! (La toma de la mano y la lleva hacia una tarima) Mira, mujer, ya están todos los trabajadores esperando nuestra llegada (Se escuchan en off  los gritos de una multitud) ¿Vez a todos los trabajadores que nos apoyan? ¿Lo vez?

 

TERESA: (Al principio está incrédula) Mmmm… este…este… (Luego comienza a sentir la energía de una multitud que aclama más fuerte a Recabarren. En ese instante siente un remesón en su cuerpo y su actitud es de entusiasmo y convicción) ¡Sí, tienes razón!  Escucho la multitud que te aclama…Luis Emilio, están allí esperando que les hables.

 

RECABARREN: (Decidido)  Compañeros, 1921 es un año crítico: despidos, cesantía y miseria por doquier. Pero nosotros nos somos pelota de fútbol, para que nos den una patada para el sur y otra para el norte. Compañeros, no hay que moverse de las oficinas, aunque cueste la vida a uno de los nuestros. Nosotros somos muchos y ellos son unos cuantos pichiruches.

 

HOMBRE 1: ¡Jamás nos moverán de nuestras oficinas salitreras!

 

HOMBRE 2: ¡Los patrones nos quieren embarcar hacia el sur y sin pagarnos el desahucio!

 

RECABARREN: Los capitalistas, apoyados por el gobierno de Arturo Alessandri, han comenzado a cerrar las oficinas y a disminuir las faenas en el mineral de Chuquicamata, provocando un ejército de cesantes, sin perspectivas de futuro y arrastrando una miseria que los hunde en los sufrimientos y angustias.

 

HOMBRE 3: Don Reca, los salitreros, los capitalistas, todos, secundados por los sirvientes que son sus partidos políticos, quieren , además , que nosotros  no estemos en el norte en marzo de 1921 para las elecciones parlamentarias.

 

HOMBRE 4: ¡Los capitalistas tienen miedo que gane las elecciones Don Reca!

 

HOMBRE 1: ¡Viva Don Reca, futuro diputado de Antofagasta!

 

RECABARREN: Compañeros, no se preocupen tanto por la diputación, que estando solo en la Cámara ante doscientos tiburones poco puedo hacer. De lo único que debemos preocuparnos ahora es de la revolución social, porque ha llegado el momento de apoderarse de las oficinas salitreras  y derrumbar el régimen capitalista.

 

(Cambio de luz en otra área. Aparece una anciana, ciega  y de voz lastimera. Se apoya para caminar en un palo)

 

ANCIANA: A las cinco de la tarde, del 3 de febrero de 1921, una gran ola de fuego cubría el cielo. A las cinco de la tarde los obreros marcharon a la Casa de la Administración para exigir a mister Jones el pago del desahucio.

 

(Se enciende la luz de otra área y se ven a los hombres enfrentados)

 

JONES: Les pagaré a los solteros 5 pesos y a los casados 10 pesos ¡Y desen con una piedra en el pecho!

 

OBRERO 1: ¡Cómete el billete! ¡Esto no fue lo acordado!

 

OBRERO 2: ¡Anda a reírte de tu abuela!

 

JONES: Si no les agrada el billete, problema de ustedes. La Compañía no discutirá más con nadie.

 

OBRERO 3: ¡No subiremos al tren! ¡Nos quedaremos aquí hasta las últimas consecuencias!

 

ARGANDOÑA: ¡Quédense donde están! ¡Ni intenten cruzar la línea del tren!

 

OBRERO 4: Teniente, usted está aquí para ser testigo y no para poner reglas.

 

ARGANDOÑA: ¡He ordenado que se mantengan a 50 metros de la administración!  Si no obedecen, ¡hablarán mis hombres!

 

OBRERO 1: Ustedes no hablan, pero sí las carabinas.

 

OBRERO 2: Teniente, hay que saber hablar a los hombres…No pedimos otra cosa que justicia.

 

ARGANDOÑA: Última orden: ¡No crucen la línea del tren o les pesará!

 

ANCIANA: A las cinco de la tarde los trabajadores siguieron su camino, sin acatar ninguna orden. A las cinco de la tarde en San Gregorio cien o más obreros cayeron victimados / baleados. A las cinco de la tarde la sangre corrió por plazas y senderos, ardiendo una viva llama el más rojo color.

 

(De pronto se escucha una descarga de carabinas, dinamitas y armas cortas que provocan un sonido estruendoso en el espacio. Un resplandor de flash muestra una fotografía de los caídos. Se enciende una luz en otra área  y aparece Recabarren , escoltado por dos gángsteres. El líder viene vendado de los ojos y encadenado su cuerpo. Lo lanzan a un costado del escenario y le vigilan)

 

GANGSTER 1: Aquí te quedarás por instigador de la sublevación.

 

RECABARREN: ¿Por qué me han encerrado? Yo no he delinquido, ni robado, ni asesinado…Han enterrado mi cuerpo tras rejas y cerrojos; y ¿qué han conseguido?... Mi pensamiento y mi espíritu  , que no necesita vapores ni ferrocarriles , recorren sin descanso todos los campamentos obreros y los centros de lucha , donde el obrero bebe la luz y energías que lo impulsen a batallar por la justicia.

 

GANGSTER 1: ¿Qué carajo pretendes lograr con tu revolución?

 

RECABARREN: ¡Quiero amor y libertad!

 

HOMBRE 2: ¿Amor?

 

RECABARREN: ¡Sí, quiero que el amor reine en todo el mundo!

 

GANGSTER 1: ¿Te crees Jesucristo? ¡Eso es imposible!

 

RECABARREN: Sólo los egoístas y perversos lo consideran imposible.

 

GANGSTER 2: (Irónico) Así que el perla también quiere libertad, ¿no?

 

RECABARREN: ¡Quiero libertad! ¿Es esto malo? No puede ser malo donde haya desigualdad social y económica.

 

GANGSTER 1: Ustedes ,los comunistas , fomentan el odio y quieren robarle a la gente de bien sus posesiones y propiedades para su provecho.

 

RECABARREN: No, no eso lo que buscamos. Queremos la felicidad para todos. No es despojar a los ricos para vestir a los pobres. La explotación y la tiranía es lo que el socialismo combate y propone , en reemplazo de la explotación , se propone la justicia  , y en substitución de la tiranía , el amor.

 

GANGSTER 1: Entonces te seguiremos metiendo preso toda la vida ¡comunista de mierda!

 

RECABARREN: Amor y libertad, es lo que quiero alcanzar, aún al precio de mi propia vida.

 

GANGSTER 2: (Le da una patada en las costillas a Recabarren) Entonces , ¡muérete aquí como un perro ciego!

 

RECABARREN: (Con la voz ahogada por el golpe) ¡Victoria o muerte!

 

(Los hombres impertérritos salen de escena. El cuerpo de Recabarren se hace un ovillo en el suelo. Surge nuevamente desde el foro la anciana)

 

ANCIANA: (Canta en letanía)

 

“Amo al anárquico errante,

que desde oriente a levante

va predicando su verbo,

como el ensueño radiante

de la esperanza del siervo[8]

 

(La anciana desaparece. Teresa vuelve a escena ; se arrodilla y acaricia la cabeza a Recabarren)

 

TERESA: Tranquilo amor, tranquilo, ya se fueron…

 

RECABARREN: Estoy quedando ciego y siento un inmenso dolor en mi pecho.

 

TERESA: Ya pasará. Tú eres fuerte. Eres el líder de los trabajadores chilenos.

 

RECABARREN: Me siento lánguido, fatigado, sin ideas. No pudo escribir nada.

 

TERESA: (Le quita la venda de los ojos) Te veo exhausto y profundamente deprimido. ¿Si me amas tanto, como yo a ti, por qué tu rostro está sombrío? ¿Por qué permaneces muchas horas en silencio? ¿Qué negros presagios enturbian tu mente?

 

RECABARREN: (Su rostro se torna oscuro y dramático) Parece que estoy llegando a viejo y  la Máuser debe encargarse de mí (Se toma con las dos manos su cabeza y da un grito sobrecogedor)

 

TERESA: (Decidida)  ¡No! ¡No lo permitiré! Esconderé tu Máuser. No te dejaré nunca solo en tus repentinos abatimientos.

 

RECABARREN: Estoy enfermo, dolido y abandonado por mis propios compañeros.

 

TERESA: No te dejes doblegar por la persecución, por los aventureros del partido , ni las calumnias que inventan tus enemigos. Escúchame, cuando tu espíritu esté severamente quebrantado , yo te resguardaré para que jamás tus ojos se cierren y tus manos queden cruzadas sobre tu pecho…

 

(Se escuchan varios disparos de una Máuser. La mujer solloza y queda pétrea en su sitio)

 

RECABARREN: (Balbucea) Viviré como Recabarren ; seré Recabarren y no llegaré a viejo, porque moriré Recabarren…  

 

(Se vuelven a sentir los disparos. Una banda de pueblo toca los primeros sones de la Internacional. Aparece la anciana ciega)

 

ANCIANA: ¡Mira, ahí van los tranviarios! ¡Y junto a ellos van los ferroviarios, los albañiles, los trabajadores del cuero, los cocheros, los estudiantes, los metalúrgicos, los pampinos, los marítimos y  los hombres del carbón! Es un mar humano que lleva entre sus olas el cuerpo del maestro.

 

(Entran a escena tres actores y una actriz. Uno de ellos interpreta en trompeta el himno ; otro toca un tambor ; el tercero lleva un estandarte que dice “Federación Obrera de Chile” , y finalmente la actriz, quien desde una canasta saca unos claveles rojos que lanza al cielo. Cruza la escena la banda. Teresa y la anciana siguen con la frente en alto el cortejo que sale de escena. Desde las sombras aparece un hombre siniestro, vestido con un riguroso terno negro. Se acerca al cuerpo de Recabarren ; le observa detenidamente y después comienza a sacarle las cadenas)

 

HOMBRE SINIESTRO: (En susurro) Luis Emilio, te esperaba pacientemente en estas antiguas sombras cargadas / impregnadas de hechizos y ancestros…Sé que tú también ansiabas este último paso, tanto como a la mujer ardiente que en su viaje sideral te logró espantar tus miedos y fantasmas. Luis Emilio, eres el humilde tipógrafo que has eternizado tus  sueños eruptivos, hasta que los ojos derramen sangre. Ese es tu mejor fruto o el cianuro petrificado en el anillo traidor que en esta postrera estación logra envenenar tus venas, entrañas y mente. Eres el hombre sin ningún misterio y  sé que el  trato con la vida, con creces, ya lo forjaste. En este momento, cuando la existencia se te escapa como un disparo, me acercó a ti para darte el último aliento, el de la muerte. En esta macerada desolación, vengo a llevarte conmigo; yo te ayudaré a liberar los gritos y dolores de tus hermanos de Santa María de Iquique, Coruña y San Gregorio, los que siempre has alojado en las profundidades de tus carnes y células.

 

(De su chaqueta extrae un prominente cuchillo que brilla en la penumbra. Se escucha una música de Black Metal. Habla como voz de exorcista)

 

¡Extirparé de tu cuerpo las cicatrices dejadas por el evangelio sublime del progreso y el desamparo de la fortuna! ¡Haré de tus vísceras y de tu sangre una ofrenda brutal para que cese de golpear el miserable látigo de los poderosos! ¡De tu corazón lleno de amor amasaré el pan que devorarán los dientes de sable en tu fúnebre tarde primaveral!

 

(Levanta al cielo el cuchillo y un resplandor del flash congela la escena, como una fotografía antigua. Oscuridad breve. Se vuelve a dar la luz.  Aparecen en escena Teresa y Jacinta)

 

JACINTA: Compañera Teresa, venga a ver lo que está ocurriendo en Iquique.

 

TERESA: ¿De qué se trata?

 

JACINTA: La Cooperativa Obrera del Pan que fundó Don Reca ya empezó a funcionar. ¡Banderas y sonrisas pueblan las calles de Iquique! Venga, acompáñeme a ver (La toma del brazo y la traslada a otro espacio) Mire, desde esta pequeña ventana puede verse la ciudad. Concéntrese bien…Y ahora imagine la historia.

 

TERESA: ¿Imaginar?

 

JACINTA: Sí, porque imaginar también es historia.

 

TERESA: Está bien. Voy a imaginar…Veo luces pegadas al mar…

 

JACINTA: El mar ruge de ansiedad, pasión, furia y estertores.

 

TERESA: ¿Ese es Iquique?

 

JACINTA: Sí, en una mañana de 1913.

 

TERESA: Arde como un cántico.

 

JACINTA: Los hornos con sus bocazas abiertas sonríen.

 

TERESA: Se ve muy cerca la ciudad.

 

JACINTA: En el desierto la realidad es un espejismo.

 

TERESA: Huelo en el aire un rico olor a pan.

 

JACINTA: ¡Ahora los trabajadores no comerán pan envenenado por los explotadores!

 

TERESA: Allá van los panaderos con sus estandartes a saludar a Recabarren (Se siente a los lejos una banda de pueblo que interpreta una música festiva)

 

JACINTA: ¡Ganarán el pan con el sudor de sus frentes!

 

TERESA: ¡Ganarán el pan y lo demás!

 

JACINTA: Imagine a Don Reca hablándole a los trabajadores.

 

(Se enciende el cenital de otra área donde se encuentra Recabarren)

 

RECABARREN: Compañeras y compañeros: Esta cooperativa se une a otras acciones de apoyo a los trabajadores, tal como lo es la “Sociedad de Defensa del Trabajo y Oficios Varios”… Hoy vais a comer un pan que jamás olvidaréis. Un pan que saborearán vuestros hijos como no lo hicieron antes con ninguna golosina. No es un pan extraordinario. Ha sido hecho como todos los panes del mundo. Pero, éste es vuestro: manos obreras lo fabricarán ; lo compraréis vosotros sin que se lucre con vuestro estómago, y lo comeréis sabiendo que en su levadura hubo una misma verdadera pasión: la pasión de justicia que nos conmueve y reúne. (Se siente una multitud que vitorea a Recabarren. Saluda a la masa, luego  canta con entusiasmo un vals)

 

"Cuando llegan las noches de invierno

los palacios de luces se llenan

y los pobres se mueren de pena

en sus casas sin lumbre ni pan.

Y la cruel burguesía se ensaña

contra todos los trabajadores,

pero llegan ya tiempos mejores

y su crimen tendrán que pagar.

Es muy triste vivir

es terrible habitar

en la tierra de crueles burgueses

donde sólo se sabe explotar.

Si la plebe reclama derechos los burgueses

se niegan a dar

y los llevan con grillos a la cárcel

o los echan al fondo del mar.

Yo quisiera mirar toda roja

una sola bandera en la tierra

y q'el hombre no fuera a la guerra

y q'el hombre no muera en prisión.

Es muy lindo vivir

es muy lindo habitar

en un lindo país socialista

donde saben los hombres amar."

 

(Cambio de luz. Se enciende la luz en el área de Teresa y Jacinta)

 

TERESA: ¡Es hermoso! El aire está saturado de humanidad.

 

JACINTA: La Cooperativa Obrera del Pan es un templo nuevo: no hay hostias, sino que panes.

 

(Se siente el vuelo rasante de aviones de guerra que comienzan a disparar ráfagas de ametralladoras. Caen bombas. Se escuchan gritos de niños, mujeres y hombres. Ambas mujeres se asustan y corren a esconderse en cualquier lugar seguro)

 

TERESA: (Alarmada) ¡Nos están disparando!

 

JACINTA: (Enérgica) Son los espectros perversos que nos persiguen ; nos destierran y nos quieren quitar el alma.

 

TERESA: No pueden hacer eso. Estas oficinas salitreras son patrimonio de la humanidad.

 

JACINTA: Las abejas macabras no respetan nada, ni siquiera la vida de sus hermanos.

 

TERESA: La pampa la transforman en un campo de llanto y angustia.

 

JACINTA: La pampa la convierten en un campo de tiro y las oficinas en campos de concentración.

 

TERESA: Las oficinas las convierten en inmensas hueseras.

 

JACINTA: ¡El sol amenaza con reventar de ira! (Sale de su escondite y toma de la mano a Teresa. Entre medio del bombardeo , la lleva hacia la luz) ¡Ven, compañera Teresa, déme su mano! ¡No tendremos miedo! ¡Nunca más! (Ambas mujeres caminan con sus semblantes en paz y seguridad) ¿De dónde ha de salir el grito de amor sino del altar del sacrificio?

 

(De pronto una terrible explosión eclipsa todo el espacio. Silencio sepulcral y una nube de polvo empaña la escena. Ingresa un anciano y descubre a Teresa , estirada en el escenario. Se acerca y remece a la joven)

 

CUIDADOR: (Alarmado) ¡Señorita, despierte, despierte! ¡Por favor, despierte!

 

TERESA: (Media despierta, repite de manera automática) ¿De dónde ha de salir el grito de amor sino del altar del sacrificio?

 

CUIDADOR: (Preocupado) ¿Qué le pasó señorita?

 

TERESA: (Vuelve en sí) Creo que me pasaron muchas cosas reveladoras en un sueño largo que tuve.

 

CUIDADOR: ¿Se quedó dormida en el escenario?

 

TERESA: No, por el contrario, creo que este teatro me despertó la conciencia ¿Usted conoce a Jacinta?

 

CUIDADOR: ¿Jacinta? No

 

TERESA: ¿Y a Luis Emilio Recabarren?

 

CUIDADOR: ¿Don Reca? Por supuesto que sí. Es el padre del movimiento obrero en el norte de nuestro país.

 

TERESA: En mi sueño , descubrí que fue un gran hombre que luchó por el amor a la humanidad, a la familia y a la patria.  

 

CUIDADOR: Fue un gran líder que luchó por lograr la justicia social. Recuerdo que él acostumbraba a decir: el obrero tiene que ser un hombre y no una bestia de trabajo.

 

TERESA: Fue un hombre de convicción que nunca renunció a sus ideales, hasta su último minuto de existencia.

 

CUIDADOR: De Don Reca hay tanto que aprender. Los trabajadores seremos poderosos el día que nos unamos fraternalmente dispuestos a trabajar por nuestra felicidad  ; fue una de las tantas enseñanzas que nos dejó.

 

TERESA: Debo agradecer a mi abuelo que me trajo hasta acá para conocer el lugar donde vivió y trabajó.

 

CUIDADOR: ¿Su abuelo? Señorita, estoy seguro que usted llegó sola.

 

TERESA: ¿Sola? No puede ser.

 

CUIDADOR: Así es. Yo la atendí cuando pidió permiso para ingresar.

 

TERESA: No, usted está equivocado. Vine con mi abuelo Urbano.

 

CUIDADOR: Le insisto que vino sola en su camioneta. Seré viejo, pero algo de memoria aún me queda.

 

TERESA: Ahora me hace dudar… Tengo un montón de visiones en mi cabeza.

 

CUIDADOR: ¿Visiones?

 

TERESA: Sí, creo haber visto muchas situaciones y personajes.

 

CUIDADOR: Tal vez tenga razón con respecto a las visiones. Aquí  habitan personajes eternamente buscadores, lúdicos, forjados en el rigor de las herramientas y  en el sol que desentraña el preciado salitre.

 

TERESA: Me parece tan real lo que soñé…

 

CUIDADOR: Estos personajes son espíritus mágicos que viajan montados en los fabulosos colores de la puesta de sol o en medio de algún árido cementerio pampino… ¿Cómo dijo que se llama su abuelo?

 

TERESA: Urbano

 

CUIDADOR: ¿Urbano? ¿Y cómo apellidaba?

 

TERESA: Gutiérrez.

 

CUIDADOR: ¿Urbano Gutiérrez?

 

TERESA: Sí, así como lo escucha.

 

CUIDADOR: Yo conocí hace muchos años a un tal Urbano Gutiérrez…

 

TERESA: (Sorprendida) ¡No me diga!

 

CUIDADOR: Vivió y trabajó en esta oficina salitrera. Bueno, yo era más joven que él.

 

TERESA: Por favor, cuénteme lo que sepa de él.

 

CUIDADOR: El trabajó aquí hasta el año 1924, luego se fue a la oficina salitrera La Coruña. Allí, el año 1925, participó del levantamiento obrero el 5 de junio de ese año.

 

TERESA: Siga, por favor.

 

CUIDADOR: Bueno, me contaron que alcanzó a salvar con vida  y que después de la masacre se “empampó”.

 

TERESA: ¿Empampó?

 

CUIDADOR: Sí, se perdió en la pampa y no dejó ningún rastro. Nadie supo más de él.

 

TERESA: (Conmovida) ¡No! ¡Qué tragedia!

 

CUIDADOR: Así fue… Bueno, no sé si fue su abuelo o es un simple alcance de nombre. No sé… También estoy viejo y confundo las personas y las fechas…

 

TERESA: Posiblemente no confunda nada. A lo mejor tiene usted razón y llegué sola a esta oficina salitrera.

 

CUIDADOR: Eso sí se lo puedo asegurar.

 

TERESA: A lo mejor vine de la capital a buscar a mi abuelo que nunca conocí.

 

CUIDADOR: Es posible que el espíritu de Urbano la haya guíado hasta acá.

 

TERESA: Todo me parece misterioso ; sin embargo , puede ser cierto que existen energías que te llaman para que te reencuentres con tus raíces.

 

CUIDADOR: Es cierto, todo este paraje es seco y despoblado, pero enigmático. Este territorio está cargado de almas perdidas. Almas sin nombres ni apellidos. Almas sin destino.

 

TERESA: Almas como la de mi abuelo o como la de Luis Emilio Recabarren.

 

CUIDADOR: Este territorio es un lugar de amparo para el dolor que no se olvida, la fuente de la memoria, el canto del agua…Señorita, antes que se vaya, quiero que lea lo que está escrito en esta vieja pared.

 

TERESA: ¿Qué es?

 

CUIDADOR: Venga por acá (La conduce a una pared lateral del escenario) ¿Sabe usted francés?

 

TERESA: Muy poco.

 

CUIDADOR: No se preocupe.  Yo no sé nada, pero un amigo me descifró la frase que está aquí (Señala con su mano una leyenda escrita en un muro)

 

TERESA: (Lee) “Pour toi papa qui a perdu ta jeuresse”


CUIDADOR: Eso significa algo así como: No hay que subestimar al mito del retorno eterno.

 

TERESA: Ahora comprendo: todos vuelven a la tierra que nacieron. En mi caso , aquí están mis raíces, aunque haya nacido a muchos kilómetros de este páramo.

 

CUIDADOR: Creo que este viaje le ha sido muy provechoso. (Sonríe) Sin pensar volvió a la cuna de su familia.

 

TERESA: No sé qué decir. Sólo quiero agradecer al destino, a mi abuelo y a estos seres mágicos que residen en este territorio.

 

CUIDADOR: Señorita, ya debe marchar. La pampa es traicionera ; no la vaya agarrar la camanchaca nortina y no pueda regresar a la capital.

 

TERESA: Sí tiene razón ; debo volver.

 

CUIDADOR: ¿Tiene las llaves de su camioneta?

 

TERESA: Creo que sí (Busca en los bolsillos de sus pantalones)  ¡Ah! No sé dónde las dejé.

 

CUIDADOR: (Le pasa unas llave)  Tome, aquí están.

 

TERESA: Gracias. ¡ Qué extraño !   No recuerdo habérselas pasado (Se percata del chal largo que lleva puesto) Este chal no es mío… Sigo sin comprender muchas cosas.

 

CUIDADOR: En el camino de regreso entenderá todo. Tenga mucho cuidado en la carretera.

 

TERESA: Sí, no se preocupe.

 

CUIDADOR: Señorita, tome, llévese esto de recuerdo. (Le pasa una entrada de teatro)

 

TERESA: ¿Qué es?

 

CUIDADOR: Es una entrada al teatro de los años treinta, para que siempre pueda ingresar.

 

(La muchacha le da espontáneamente un beso en la mejilla al cuidador. Luego baja el escenario y camina lentamente por el pasillo. Aproximadamente a la mitad de la sala gira su cabeza hacia el anciano y se queda atónita)

 

¡Eres tú abuelo! ¡Sí, eres tú!

 

(El hombre hace un saludo con su mano y se esfuma entre una nube que cubre el escenario. Se escucha la música del vals de Recabarren. La luz cae en resistencia)

 

 

 

TELON

 

 

 

 

 

Iquique, 2010

 

 

 

 

 

 

 

Un sufriente invierno del 2010

 



[1] La obra puede ser representada por ocho actores. Recabarren y Teresa, no se pueden desdoblar.

[2] Recabarren, adaptó el Himno El Séptimo de Línea con esta nueva letra.

[3] Pablo Neruda, evoca a Recabarren en su Canto General

[4] Ídem

[5] Escena de la obra “Flores Rojas” de Nicolás Aguirre Bretón, publicada por Recabarren, 1912, en el diario El Despertar de los Trabajadores.

[6]  Tierramor, Nicolás Ferraro,”Brotan los recuerdos”                                                                           

 

[7] Adaptación del tema musical de Liza Minelli “La vida es un cabaret”

[8] Poema de Francisco Pezoa

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